Enrique Rojas Montes

Los otros ‘montes’ de Jerez Enrique Rojas Montes

  • Un repaso a los Montes de Propios. Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes Cuando en Jerez nos referimos a los ‘montes’, casi todo el mundo lo asocia a los Montes de Propios, ese amplio territorio serrano de propiedad municipal que ocupa las tierras orientales de nuestro vasto término. Enrique Rojas Montes

  • Enrique Rojas Montes Incluidos en el Parque Natural de Los Alcornocales, los Montes de Jerez se extienden sobre una superficie aproximada de 6.820 hectáreas repartidas en dos grandes fincas, La Jarda, de 6.000, y Montifarti, de 820 (1). Enrique Rojas Montes La Sierra de Las Cabras, el Picacho de la Sierra del Aljibe o la Sierra de La Gallina están en todo o en parte contenidos en su demarcación dando a este enclave natural un aspecto montañoso y agreste al que contribuyen también los bosques de alcornoque que se extienden por estos parajes. Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes Sin embargo, en nuestro paseo de hoy por los paisajes y la historia, “entornoajerez”, no vamos a hablarles de estos Montes… sino de los ‘otros’. Enrique Rojas Montes De esos ‘montes’ muy singulares que figuran en nuestra toponimia dando nombre a distintos rincones de nuestras campiñas y sierras y que en muchos casos no están referidos a relieves abruptos, pero que encierran también muchas historias. ¿Nos acompañan? Enrique Rojas Montes

    Montealto y Montealegre Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes Entre esos otros ‘montes’ más próximos a la ciudad, nos encontramos los de Montealto y Montealegre. Con 95 m de altitud, Montealto es uno de los lugares más elevados de las cercanías del casco histórico de Jerez, seguido muy de cerca por el cerro del Calvario (85 m), lugar este último donde en 1866 se construyeron los Depósitos de Agua del Acueducto de Tempul. Enrique Rojas Montes

  • Enrique Rojas Montes Enclavado en el antiguo pago de Rabatún, y limitado a este y oeste por los caminos de Lebrija y de Trebujena, el cerro de Montealto domina un amplio panorama, especialmente en dirección norte. A sus pies corre el Arroyo del Zorro, tributario del Arroyo de la Loba (o Guadajabaque), que aún en los años lluviosos vemos inundando las zonas bajas en torno a la zona comercial de Área Sur. Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes En tiempos remotos penetraba por estos cauces un antiguo estero que, a modo de caño mareal, se inundaba al estar conectado con el paleoestuario del Guadalete a través del Guadajabaque. No es de extrañar que esta privilegiada posición geográfica reclamará ya desde la antigüedad la atención de las distintas culturas que se asentaron en el entorno de Jerez. Enrique Rojas Montes

  • Enrique Rojas Montes Así lo atestiguan los hallazgos realizados en el yacimiento de Los Villares, en la parte más elevada del cerro de Montealto, excavado por la arqueóloga Esther López Rosendo entre 2003 y 2005 donde salió a la luz un asentamiento con vestigios que cubren un periodo muy amplio, desde la Edad de Cobre hasta las épocas tartésica y romana. Enrique Rojas Montes De especial interés son los restos de un alfar y un enclave agrícola romanos, además de la existencia de una necrópolis (1). De la misma manera, el topónimo de (que parece derivar del árabe ribat-al-Yun) apunta, según distintos autores, a la posible existencia en este paraje de una rábita, un puesto de vigilancia y defensa medieval, asociado tal vez al control de un camino de acceso al Jerez islámico, aprovechando su singular posición geográfica (2). Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes La excepcional situación de Montealto como máxima altura de las proximidades del casco urbano, fue también determinante para que en este emplazamiento se instalaran a finales de la década de los 60 del siglo pasado dos grandes Depósitos Reguladores de 10.000 m3 de  Enrique Rojas Montes capacidad cada uno, pertenecientes a la red de abastecimiento de agua de la Zona Gaditana, destinados a atender las necesidades urbanas de Jerez (3). Un bosquete de pinos los oculta hoy a la vista del paseante marcando, desde la lejanía, esta ‘máxima elevación’ cercana a la ciudad. Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes Montealegre es también el topónimo que da nombre a un antiguo y afamado pago de viñas y que en la actualidad denomina a un amplio sector de tierras de las cercanías de la ciudad delimitado por la Ronda Este, el arroyo de la Canaleja, la autopista Sevilla Cádiz y la carretera de Cartuja. Enrique Rojas Montes

  • Enrique Rojas Montes Con alturas máximas de 56 m, Montealegre no guarda en su territorio ninguna elevación que sobresalga de manera relevante, sino que se trata más bien de una amplia meseta, formada por conglomerados, arenas y limos del Plioceno, cubierta en su superficie por arenas finas rojas con arcillas. Estos últimos, más modernos, fueron depositados en el Pleistoceno (4) y forman un suelo característico, de tierra rojiza, en el que hasta el siglo pasado predominaban las viñas. Enrique Rojas Montes Tan solo en su vertiente oriental, la que da a la autopista, se aprecian cortados y grandes desniveles, tallados por las aguas del arroyo Salado, al igual que ha hecho el de La Canaleja, en su sector norte, en las proximidades de la barriada de La Teja. Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes Estos materiales arenosos son muy permeables funcionando a nivel geológico como una gran ‘esponja’, por lo que el acuífero de Montealegre que tiene en su suelo una gran capa de arcillas impermeables, es un gran reservorio de aguas subterráneas. Desde antiguo se han explotado mediante grandes pozos o han aflorado al exterior de manera natural a través de fuentes y manantiales, allí donde existen cortes del terreno que lo permiten. Enrique Rojas Montes

  • Enrique Rojas Montes Algunos de ellos son conocidos desde hace siglos si bien la mayoría presentan hoy en día un caudal muy menguado o han desaparecido. Entre los más notables citaremos los manantiales de La Canaleja o El Clérigo, ya perdidos, el de La Teja, en la finca homónima o la Fuente de Pedro Díaz, destruida con las obras de la Ronda que aún sigue manando en las proximidades de Monte Sierra. Enrique Rojas Montes También se conservan la Fuente de La Vaquera, en la vertiente oriental que mira a Lomopardo, la de Albadalejo, en las proximidades del puente de Estella del Marqués o el más conocido de todos, el de Los Albarizones que en el siglo XVI se canalizó hasta Jerez con acueducto que terminaba en la Fuente de la Alcubilla (5). Enrique Rojas Montes

    Enrique Rojas Montes La abundancia de agua favoreció desde antiguo la existencia de huertas, árboles frutales y arboledas en estos parajes de ahí que el nombre de Montealegre no pueda ser más apropiado para definir a ese ‘lugar ameno’ por excelencia, donde aún se mantienen huertos tradicionales, viñedos y numerosos recreos con jardines y frondosos árboles ornamentales. Y esto es así desde hace siglo. Ya a mediados del XVII, el historiador Fray Esteban Rallón, describiendo los alrededores de La Cartuja apunta que “…Por la parte del norte se halla esa casa amparada de los rigores del cierzo, con los cerros que llaman de Montealegre, que se merecieron este nombre así por su eminencia, que señorea nuestra ciudad, como por su fertilidad. Esta todo vestido… de olivares, viñas, higuerales y diversos frutales, arroja de si diversas fuentes como la de la Baquera, la de Pedro Díaz, la del Badalejo y Alcubilla, y otras de menos nombre; y aunque por la parte que mira al convento no hay alguna que pueda valerse, ha suplido la industria y el arte la falta de la naturaleza con diversos barrenos que sele han dado, juntando y recogiendo con minas tan buena cantidad de agua, que tiene para sus claustros y oficina y, aunque no con mucha sobra, la bastante para la necesidad y hermosura como lo vemos” (6)., se expresaba en similares términos con respecto a las bondades de Montealegre “cuyo nombre se mereció justamente no solo por su elevación y buena vista que manifiesta a sus moradores, sino igualmente por su fertilidad” (7).