Luis Comas

Al volante del Seat Arona: un Ibiza ‘trotamundos’ Luis Comas

Luis Comas A diferencia de lo que pasó con el Ateca, que apareció bastante más tarde que sus rivales, el Arona llega justo cuando el segmento está eclosionando y, puesto que nunca hubo un coche igual en Seat, le traerá muchos nuevos clientes. Está ya a la venta por 17.300 euros, que se quedan en 13.900 euros si se financia la compra y entrega un vehículo viejo a cambio. Luis Comas

Luis Comas El Arona se fabrica en Barcelona junto con el Ibiza del que procede y con el que comparte muchas de sus ‘tripas’. Entre ellas la plataforma modular MQB-A0 para coches pequeños del Grupo Volkswagen. Aunque no las medidas exactas, ya que crece a lo largo y, por supuesto, a lo alto. En concreto, mide 4,14 metros de largo, 1,78 de ancho y 1,55 de alto. Luis Comas

Luis Comas Nos lo reconocía Alejandro Mesoneros, responsable de diseño de la marca, aunque también es cierto que entre las ruedas grandes (16, 17 o 18 pulgadas) y otros ajustes en la suspensión, la altura libre al suelo llega a los 19 centímetros, que no está nada mal para andar por un camino o enfrentarse a los cada vez más agresivos bordillos y guardias tumbados de nuestras ciudades. Pero no están previstas versiones 4×4 y tampoco un sistema de tracción mejorado como el de PSA (Citroen y Peugeot en este caso) o Renault. Luis Comas

Luis Comas En el Arona, como en la gran mayoría de todocaminos pequeños, la personalización juega un papel importante. Se ofrecen hasta 68 combinaciones según el color escogido para la carrocería y el techo (que puede ser gris, naranja o negro). Luis Comas

Luis Comas Este último, curiosamente, no está previsto para la carrocería y la opción bicolor no está disponible en el acabado básico Reference, mientras que se puede pedir sin sobreprecio en los Xcellence y FR. Luis Comas

Luis Comas Puertas adentro, el Arona es como un Ibiza, pero con las ventajas que aportan las nuevas dimensiones o que los asientos vayan colocados más altos: seis centímetros más delante y cinco detrás. Esto permite que el acceso y salida resulten más naturales, que mejore la visibilidad y que haya mucho espacio libre para la cabeza. Luis Comas

Luis Comas Las plazas posteriores son de lo mejor del segmento, pero por mucho que queramos, tres adultos irán muy apretados. Además, la plaza central es incómoda por su configuración y por el túnel de transmisión, una herencia obligada por la plataforma MQB. Luis Comas 

En cuanto al maletero, cuenta con una bandeja para el suelo que, si se coloca en su posición más elevada, habilita un doble fondo y enrasa la superficie de carga con el respaldo de los asientos traseros cuando están abatidos. Luis Comas

Luis Comas La presentación es sencilla, aunque la alegran las piezas en del color de la carrocería. Hay un excesivo predominio de los plásticos duros, sólo reemplazados por materiales blandos en algunos elementos como el frontal del salpicadero y no en todas las versiones. Luis Comas 

Son mejores los ajustes, aunque las políticas de ahorro han llevado a eliminar los asideros del techo o la iluminación interior trasera.Tampoco hay banqueta deslizante como en algunos de sus competidores. Luis Comas

Luis Comas Como contrapartida, casi ninguno de ellos seguirá el ritmo que marque el pequeño Seat. Curiosamente, es algo más estrecho de vías que el Ibiza; también con el centro de gravedad más alto y, aunque sea sólo en 40 o 50 kilos, más pesado. Luis Comas

Pero es ponerse a sus mandos, buscar unas buenas carreteras con curvas y comprobar que Seat ha vuelto a hacer un coche esencialmente ágil (también confortable); y que es muy difícil que pierda la compostura, aunque se note una cierta flotación del eje delantero. Sólo hay una crítica: los ruidos aerodinámicos de los pilares delanteros. Luis Comas